Regresamos a España desahaciendo la ruta de ida pero, en este caso, vía Bruselas.
Parte de nuestro corazón ha quedado para siempre en estas inolvidables tierras de Nepal. Los recuerdos se agolpan en nuestra mente y nos piden volver. Regresamos tristes pero llenos de ilusión por la experiencia vivida, cargados de imágenes que ahora queremos compartir y con un tesoro dentro de cada uno de nosotros: las vivencias personales e irrepetibles. Atrás quedan el reto de la altitud, las interminables subidas, los precipicios sin fondo, las largas marchas por interminables desiertos, el cansancio, .... pero de cada uno de nosotros emana con fuerza un grito: ¡¡ VOLVEREMOS !! |