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Ghasa - Tukuche
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PERFIL DEL RECORRIDO Y LA RUTA SOBRE EL MAPA
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LAS CIFRAS
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Ghasa |
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| 28º 36' 51,8 N |
| 83º 38' 24,1 E |
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Tukuche |
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| 28º 42' 31,3 N |
| 83º 38' 31,5 E |
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Altura de salida |
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2.107 m. |
Altura de llegada |
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2.595 m. |
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Desnivel |
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488 m. |
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Distancia recorrida |
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18.975 m. |
Durante los casi 19 km de esta etapa únicamente habremos de superar 488 metros. Salvo un inicio un poco más fuerte el resto es un largo paseo siguiendo el nivel del río Kali Ghandaki. Cambia el paisaje y este cambio introduce un viento casi constante, que se incrementa según avanzamos hacia Tukuche. |
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RESUMEN DE NUESTRA ETAPA
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El Kali Gandaki se torna perezoso entre interminables extensiones de cantos rodados.
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Esta espectacular imagen nos muestra la potencia de los derrumbes. Únicamente fijándonos en la parte superior, con casas, tierras de cultivo y bosques, nos damos cuenta de la magnitud de los mismos. Se han necesitado millones de años para que el antiguo cauce descendiera hasta el nivel actual dejando unas laderas inestables, de cantos rodados y sedimentos. |
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A pesar de la inestabilidad de las paredes se proyectan grandes puentes colgantes que permiten el movimiento entre ambas márgenes del Kali Gandaki aunque, como vemos en la parte derecha, el sendero que asciende hasta la carretera es inestable y puede cambiar en cualquier momento.
Afortunadamente la abundante vegetación ejerce una gran labor de contención y estabilización, hasta donde ello es posible. |
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La adaptación del ser humano a las más duras circunstancias va parejo con la utilización de los materiales locales, especialmente piedra, barro y madera, con lo que construyen casas y puentes, cocinan, o elevan sus monumentos de oraciones por citar sólo algunas aplicaciones.
Pasado Lete se acaban los tramos más duros e iniciamos un largo recorrido muy agradable, propicio para recuperar fuerzas. |
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Los monumentos religiosos budistas son peculiares por su forma y colorido. A partir de ahora sus colores son característicos de una región que llega hasta la propia capital del reino de Mustang, incluyendo el blanco, el rojo, y el gris como colores base. Hasta aquí casi no los viéramos.
Estos monumentos hay que dejarlos siempre a nuestra derecha, girando en torno a ellos en el sentido de las agujas del reloj, tal como marca su tradición, que debemos respetar. |
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El cañon del Kali Gandaki, desde que se abre a partir de Tatopani, actúa como un embudo, por lo que a partir de aquí es frecuente encontrar zonas con mucho viento y frecuentes remolinos como el que vemos al fondo de la foto.
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Las extremas condiciones de vida en estos pueblos impone una disciplina que hay que cumplir para sobrevivir. Muchas de estas actividades están encaminadas a aprovechar los recursos que la naturaleza de una manera pródiga, como la leña, que es necesario acumular para prepararse para las duras invernadas.
Este modo de vida condiciona la propia estética de las casas en las que siempre se dan dos condiciones: remate en terrazas, donde se ponen a secar los alimentos lejos de la voracidad de los animales, y balaustrada formada por la leña acumulada durante mucho tiempo, como reserva energética y que, además, protege del constante viento.
Vemos con que habilidad una anciana anciende a la terraza para poner a secar un recipìente lleno de semillas.
El río Kali Gandaki se expande por la inmensa llanura de cantos rodados entre los que discurre plácidamente, con ritmo cansino.
Esta región marca la entrada a los llamados "pueblos blancos", por la arraigada costumbre de pintarlos de este color. |
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Durante nuestra estancia en Tukuche tuvimos ocasión de presenciar una dura pelea entre varios toros atraidos por una vaca en celo. |
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La presencia casi constante del viento ha hecho que el pueblo se configure con calles estrechas, más protegidas, y que todas las casas dispongan de patios interiores, muy resguardados y agradables para disfrutar del sol de finales de otoño. |
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Nuestra lodge es un claro ejemplo de los patios interiores. Allí se resguarda la gente, se secan las semillas o se tiende la ropa. Lo único a lo que no acabamos de acostumbrarnos es que los aseos casi siempre están fuera y levantarse de noche ... ¡cuesta un trabajo!. Pero veamos el lado positivo: hace pocos años aquí no exisitían las "toilettes" |
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